IGLESIA DE SANTO TORIBIO

Iglesia de Santo Toribio

Es la iglesia parroquial del barrio colonial San Diego y  está al lado de la plaza dedicada a Fernández Madrid. Du nombre completo es santo Toribio de Magrovejo y es otra auténtica muestra de la arquitectura colonial aplicada en los templos religiosos del siglo XVIII. Aunque de pequeña proporciones, es acogedora y bella en su interior, donde se destaca el hermoso trabajo artesanal del altar mayor, tallado en laca negra y recubierta en lámina de oro. Fue la última iglesia en levantarse durante la época colonial. Su obra se debe al obispo de la ciudad, don Gregorio de Molledo y Clarque.


De acuerdo con las crónicas de Cartagena, la construcción de esta iglesia se comenzó en 1666, bajo el nombre de Santo Tomás de Villanueva, cuando era gobernador de Cartagena don Benito de Figueroa y Barrantes. La construcción, que había sido comenzado por Antonio Sanz Lozano, quedó parada en la fase de los cimientos, hasta que don Gregorio de Molledo y Clarque descubrió los vestigios y considerando la necesidad del templo reanudó la obra sobre parte de las viejas bases.
Durante la colonia este tempo contenía muy bellas imágenes antiguas, fue muy importante y alagada por la aristocracia cartagenera. Entre sus reliquias aún se conserva el retablo principal, que es la única pieza barroca religiosa de Cartagena.


La carpintería cartagenera está presente en las dos puertas que dan acceso a la sacristía. En ésta también resaltan las dos artísticas pilas de agua bendita y el lavamanos, piezas de alabastro primorosamente labradas, al estilo renacimiento sevillano.
En su interior también pueden apreciarse algunas pinturas murales, que sobrevivieron a la cubierta de cal; y el altar mayor de estilo barroco, restaurado a fines del siglo XIX y redorado el año de 1953 por el maestro Emiliano Luque García.


En el templo también se encuentra una pieza muy peculiar almacenada en una urna cubierta con un vidrio. Se trata de la bala que fue lanzada durante el ataque del almirante Vernon al interior del templo, cuando se celebraba la misa del 27 de abril de 1741, día de Santo Toribio Alonso de Mogrovejo. La bala cayó en medio de los asistentes pero no causo heridos ni daños por lo cual fue considerado un hecho divino por los creyentes. Por ello, la bala se conserva como memoria del milagro que Dios hizo allí.